Agresividad al volante es contagiosa

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Agresividad al volante es contagiosa

Un estudio publicado Goodyear y la London School of Economics and Political Science (LSE) descubrió que la agresividad al volante es contagiosa y aunque el estudio fue realizado en Europa, el resultado es el mismo para cualquier país del mundo, particularmente en las ciudades con mayor concentración de habitantes y tráfico de vehículos.

El 87% de los cerca de 9,000 conductores encuestados en 15 países europeos estuvieron de acuerdo en que la amabilidad de una persona al volante puede inducirles a ser cordiales a su vez con otro conductor con el que se crucen durante el mismo trayecto.

Un 55% admitió que cuando un conductor provoca su enfado o irritación, es más probable que respondan desahogándose con otro al cabo de un tiempo.

Una simple muestra de amabilidad o un acto agresivo pueden ser los desencadenantes de un efecto dominó que conduzca, bien a una situación cómoda y segura o bien a una agobiante y peligrosa para todos los conductores.

El estudio, que fue diseñado para analizar las interacciones entre conductores y sus actitudes entre sí, así como su efecto sobre la conducción temeraria, consistió en una encuesta cualitativa con grupos focales y entrevistas a conductores en el Reino Unido e Italia, así como una encuesta online cuantitativa a cerca de 9,000 conductores de 15 países (Bélgica, Republica Checa, Alemania, Francia, Italia, los Países Bajos, Polonia, Rumania, Rusia, Suecia, Turquía, Eslovenia, España, el Reino Unido y Austria).

“Dejando de lado factores como las condiciones climatológicas o la fatiga, los conductores que nos rodean crean un contexto fundamental, al que vamos respondiendo según avanza nuestro trayecto”.

– Dr. Chris Tennant, de la LSE, responsable de la investigación.

“Al compartir el espacio de la carretera con los demás, los conductores suelen aplicar la lógica de la reciprocidad. Sin embargo, como se producen muchas interacciones en muy poco tiempo, esta reciprocidad a menudo se vuelve indirecta: nuestra respuesta se dirige a un conductor diferente del que la provocó. Esto provoca en la carretera una reacción en cadena”, agregó.

Un sólo conductor puede contagiar a todos

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Mientras que otra investigación sobre seguridad vial había  señalado muy acertadamente el reto que supone la identificación de las diferentes personalidades al volante de los conductores que los hacen propensos a comportarse de forma peligrosa, el presente estudio muestra la necesidad de comprender cómo la actitud de los demás conductores puede llevar a cualquiera a conducir de forma menos segura, incluso a personas que, en otras circunstancias, no se considerarían conductores problemáticos.

“La etiqueta en la carretera importa a los conductores” explicó Tennant.

Cuando se les enseñaron videos de interacciones en la carretera, la mayor parte de los conductores encuestados estuvo de acuerdo en la importancia que tienen gestos como dar las gracias y menos del 10% negó la importancia de estas muestras de cortesía.

En las entrevistas, los conductores no tuvieron problemas en reconocer que, cuando otro conductor no les da las gracias, es más probable que en el siguiente cruce muestren menos amabilidad.

El estudio definió una amplia gama de conductas que fomentan el antagonismo:

  • Estrategias para colarse en incorporaciones con tráfico denso.
  • No respetar la distancia de seguridad
  • El uso incorrecto de los intermitentes
  • No mantenerse en el carril correspondiente en la autopista

En las entrevistas, los conductores admitieron incluso que ellos mismos se comportan de esta manera, muchas veces sin darse cuenta, pudiendo desencadenar un efecto dominó de interacciones negativas.

“La carretera no suele percibirse como un lugar de interacción social, especialmente uno en el que se deban respetar las buenas maneras. De hecho, nuestra investigación sobre seguridad vial demuestra que muchos conductores ven a los demás coches como máquinas anónimas y no como vehículos que llevan a un ser humano en su interior”.

– Olivier Rousseau, Vicepresidente de Neumáticos Goodyear para Europa, Oriente Medio y África.

“Los conductores deben recordar que su comportamiento afecta a los demás. Nuestro estudio sugiere que la conducta agresiva y guerrera al volante de un sólo conductor puede dar pie a una cadena de actitudes entre los demás conductores capaz de desembocar en situaciones peligrosas o incluso en un accidente al cabo de un tiempo, cuando el primer causante ya se ha marchado. Nos corresponde a todos detener esta reacción en cadena”, concluyó Rousseau.

Hay muchas formas de ser desconsiderado

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“Hay muchas formas de ser desconsiderado en la carretera: creyéndose superior, siendo competitivo, gesticulando, intimidando… y todas provocan que aumente y se intensifique un tipo de conducción descortés y potencialmente insegura”, dijo Tennant. “Sin embargo, sólo existen unas cuantas formas de ser educado, pero esos pocos gestos son muy poderosos, como permitir a los otros pasar cuando hay mucho tráfico, establecer contacto visual y agradecer de forma visible cuando los demás te permiten adelantar, disculparse cuando se impide avanzar a alguien. Todo esto sirve para potenciar una conducción considerada, de la cual nos beneficiamos todos”.

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