Las calles y carreteras de Woodlands, al norte de Houston, fueron el escenario de esta prueba de manejo del McLaren 750S 2025.
En los más de diez años que tengo la fortuna de ser parte del increíble equipo de Autoproyecto, he tenido la oportunidad de conducir decenas de coches de todo tipo, tamaño y estilo. Sin embargo, solo un par de ocasiones he podido ponerme al volante de superdeportivos como el McLaren 750S 2025.
Siendo sincero, me puse un poco nervioso desde que me informaron que sería el encargado de conducir este deportivo por las calles y carreteras de Woodlands, al norte de Houston.
Y es que no es lo mismo apreciar uno de estos autos en un auto show o en un evento como The Quail, que tenerlo frente a ti, en vivo y a todo color, y saber que será tu auto de uso diario durante 48 horas.
Aunque no era la primera vez que me sentaba a bordo de este modelo de Woking, con su atractivo color azul, una cosa fue manejarlo en una carretera solitaria cerca de Pebble Beach y otra, muy distinta, manejarlo en una zona urbana con tráfico.

Frente al McLaren 750S 2025
A primera vista, el 750S impacta. Su estética es una evolución del ya icónico 720S. Sin embargo, presenta líneas más agresivas y fluidas. La fibra de carbono está presente por doquier, incluido el monocasco, gracias a lo cual este vehículo es muy ligero.
El primer reto llega cuando abres la puerta verticalmente y te das cuenta de que no abre de forma recta, sino un poco inclinada. Esto representa un reto y, al mismo tiempo, una advertencia para que no te estaciones muy pegado a otro vehículo, ya que podrías causarle un daño a tu coche o al del aparcamiento vecino.
Otro punto para destacar es que el McLaren 750S es un auto muy bajo, por lo que salir y entrar representa un reto para los conductores que son muy altos o que no son muy ágiles.
Una vez que logras colocarte en el asiento del conductor, la seducción es total. Los materiales son de primera calidad. La disposición de los controles es intuitiva. El primer subidón de adrenalina llega cuando presionas el botón de encendido y escuchas rugir el motor V8 biturbo de 4.0 litros.
El rugido del motor, con sus 750 caballos de fuerza, se escucha a dos calles a la redonda, y ciertamente, atrae miradas de admiración.

Poniendo en movimiento a la bestia
Una de las cosas que agradeces es el botón que te permite subir o bajar la suspensión delantera para poder librar, con un poco más de tranquilidad, los pequeños topes de goma que se encuentran en los estacionamientos.
Si vives en una ciudad con topes más grandes, de esos que parecen barreras de contención, te conviene ir muy despacio y, en la medida de lo posible, pasar esos obstáculos “de ladito”, para no dañar la parte baja del auto.
Y lo mismo aplica con las banquetas altas, debes calcular muy bien las vueltas para evitar dañar el spoiler. Un retoque de pintura en un auto de $350,000 debe costar lo mismo que un Corolla de modelo reciente.
Una vez que llegas a la calle, las cosas cambian. Cuando el vehículo alcanza las 40 mph, la suspensión baja en automático para obtener un manejo más dinámico.
El manejo del 750S es, como se espera, superlativo. Su transmisión automática de doble embrague y siete velocidades ofrece cambios rápidos y precisos. Además, la tracción trasera, fiel a la tradición de McLaren, asegura una experiencia de conducción pura.

Aceleración que desafía la física
Al presionar el pedal del acelerador, el 750S se lanza con una furia inusitada. La aceleración de 0 a 62 mph se completa en apenas 2.8 segundos, sin embargo, ni eso, ni la velocidad máxima de 205 mph, pudimos probarla en The Woodlands.
Esto se debió no solo al temor de una multa, sino también a los cientos de videos de YouTube donde conductores imprudentes estrellan superdeportivos similares por exceso de entusiasmo con el acelerador.

El McLaren 750S es una bestia que hay que tratar con respeto
Uno de los puntos más destacables de este auto es la sensación de empuje constante. El motor entrega potencia en todo el rango de revoluciones. Por consiguiente, cada adelantamiento es una experiencia electrizante, aunque el coche que estás rebasando sea un Honda Civic.
El arte de tomar curvas a bordo de un superdeportivo
En carretera y en curvas, el 750S demuestra su pedigrí deportivo. La dirección es precisa y comunicativa. El chasis activo ofrece un control excepcional. Por otro lado, la suspensión se adapta a las condiciones del asfalto.
La agilidad es sorprendente para un coche de estas dimensiones. Se siente ligero y dispuesto a cambiar de dirección con rapidez. Los frenos ofrecen una potencia de frenado impresionante. Además, resisten bien la fatiga.

Confort y versatilidad para el día a día
Aunque es un superdeportivo, el 750S no sacrifica el confort. En el modo de conducción más relajado, la suspensión absorbe bien las irregularidades. El ruido del motor se mantiene discreto. Por lo tanto, se puede disfrutar en el día a día.
Eso sí, no lo recomiendo para viajes demasiado largos, porque en algún momento, los asientos de cubo pueden llegar a convertirse en un martirio.
No, no es un auto familiar. Con solo dos asientos y el motor rugiendo a unos cuantos milímetros de tu cabeza, no hay espacio para más. Además, el maletero se limita a un reducidísimo espacio bajo el capó. Suficiente para una mochila tipo backpack o para una de esas maletas que te permiten subir al avión.
Esto lo convierte en un coche relativamente práctico para viajes cortos. Sin embargo, su hábitat natural son las carreteras de montaña y los circuitos.

Mi conclusión, luego de dos días al volante
El McLaren 750S 2025 es una evolución acertada del 720S. Ofrece más potencia, un diseño renovado y una experiencia de conducción aún más intensa. Además, mantiene el equilibrio entre rendimiento y usabilidad.
Para los entusiastas que buscan emociones fuertes y tecnología de vanguardia, el 750S es una opción muy atractiva.
Además, supongo que, con el tiempo y el uso diario, el McLaren se convertirá en un auto lo suficientemente dócil para que puedas manejarlo en el día a día sin tener que llevar el estrés en su punto más alto.