50 aniversario Porsche 917, nació para derrotar a Ford y Ferrari

La celebración 50 aniversario Porsche 917, recuerda los inicios de una era que le permitió a Porsche despegar como gran marca con el nacimiento del 911, en 1963.

Bajo la batuta de Ferry Porsche, la firma de Stuttgart evolucionó de forma rápida y eso también incluyó unas mayores ambiciones deportivas. Porsche ya no buscaba ganar en su categoría, sino las victorias absolutas.

Incluso sus autos cambiaron de color, que pasó del gris plata alemán de la preguerra. A partir del 906, los autos oficiales blancos de Porsche destacaron en la zona alta de la parrilla y a los motores de 2 litros sucedieron los 2.2, los 2.4 y los 3 litros (en el 908).

Ferdinand Piëch, sobrino de Ferry, era el ingeniero que dirigía el departamento de competición de Zuffenhausen, tenía un solo objetivo: derrotar a Ford y Ferrari en carreras de resistencia y, sobre todo, en las 24 Horas de Le Mans.

La retirada oficial de Ford y un reglamento de compromiso poco definido habían permitido que el veterano Ford GT40 todavía superara a los modernos prototipos con motor de 3.0 litros de Porsche en 1968, y todavía lo hizo con el cambio de normativa en 1969.

En julio de 1968, Piëch logró el permiso para diseñar un auto aún más potente con destino a la siguiente temporada.

El nuevo reglamento establecía un límite de cilindrada de 5.0 litros y la obligatoriedad de fabricar al menos 25 unidades antes de la homologación de la FIA. Tenía solo 9 meses para crear el vehículo más potente de la historia de Porsche y construir veinticinco unidades.

El chasis no sería un problema, porque era una evolución del tubular del 908, todo en aluminio. Como el motor iba a ser más grande, el piloto iría más adelantado, con los pies por delante del eje delantero.

El equipo del ingeniero Helmut Flegl consiguió un peso pluma de 103.6 libras (47 kilos). Un par de años más tarde también se fabricaron en magnesio -28.6 libras o 13 kgs. más ligeros- y hasta fueron presurizados con aire comprimido, para detectar fácilmente posibles fisuras.

Pero el corazón del nuevo modelo, denominado Porsche 917, iba a ser un enorme motor de 12 cilindros opuestos refrigerado por aire, con una capacidad inicial de 4.5 litros.

El equipo del ingeniero Hans Mezger unió dos bloques de seis cilindros y, para no tener un cigüeñal tan largo, situó la toma de potencia en el centro.